
El lugar
Emplazada en el noroeste de la provincia de Santa Cruz, distante a sólo 70 kilómetros de la mítica Ruta Nacional Nro. 40, Lago Posadas es un enclave donde aún se respira la esencia más auténtica de la Patagonia.
La localidad descansa al pie de la cordillera de los Andes, en un marco de belleza natural, riqueza geológica y tranquilidad, que seduce a quienes prefieren los destinos vírgenes y no tradicionales.
Es por eso que, a diferencia de otras ciudades patagónicas, la infraestructura de servicios aún no está demasiado desarrollada. En cambio, la recompensa es que el lugar es ideal para la práctica de andinismo y pesca deportiva.
Los comienzos
Desde sus orígenes, Lago Posadas está relacionado a la actividad ganadera, sobre todo con los establecimientos dedicados a la producción ovina. Los pioneros de la región se asentaron a comienzos del siglo XX conformando el poblado de Hipólito Yrigoyen, que hasta ese momento se conocía como Colonia Pastoril Manuel Quintana.
Por esos años, y dada la cercanía con la frontera de Chile, la pequeña localidad se transforma en un paso obligado en la ruta de los arrieros cuando llevaban sus mercaderías a los puertos de la cuenca atlántica.
Un poco de historia
En la segunda década del siglo pasado, la Colonia Manuel Quintana contaba con solo cinco establecimientos habitables. En 1936 se dispone el funcionamiento de la Aldea Escolar Lago Posadas. No obstante, la fundación oficial del lugar no llegaría hasta el 19 de octubre de 1959, cuando la Legislatura de la provincia de Santa Cruz sanciona la ley que crea el poblado Hipólito Irigoyen, dentro de la Colonia Pastoril Manuel Quintana.
Lago Posadas
Desafiando al nombre que figura en los mapas, Hipólito Yrigoyen, los 250 pobladores del lugar lo llaman Lago Posadas, en homenaje a la bella depresión lacustre que se ubica en sus alrededores.
Precisamente, este lago y el Pueyrredón constituyen los principales atractivos del destino. Separados por un delgado istmo, por el que pasa una ruta de ripio, ambos lagos presentan características contrastantes. el primero de ellos se caracteriza por mansas aguas de color turquesa, mientras que el segundo es agitado y con tonalidades de azul profundo. Ambos son excelentes pesqueros de truchas, salmones y percas.